Las plantas depuradoras, tanto de agua ordinaria como industrial, plantean desafíos inherentes a las características del agua a tratar. Sin embargo, existen parámetros comunes que, una vez controlados, nos permiten ajustar mejor las variables de cada proceso unitario específico a dichas características. A través de los años, hemos identificado 5 parámetros que pueden ser la diferencia entre lo que queremos y lo que tenemos.

Primero, caudal. Si nos dicen que el caudal del afluente de una planta de producción es de 1000 m3/día, no nos dicen mucho. Esos 1000 m3 pueden ser producto de drenajes, lavados, y otras operaciones puntuales en momentos específicos. Diseñar una planta para tratar un pico de 1000 men un par de horas, no solamente es costoso, sino poco ingenioso. La solución, obviamente, colocar un tanque de homogeneización que no solo haga las veces de barrera para los picos de caudal, sino que además mezcle los diferentes afluentes de la planta en uno más uniforme. ¿Qué es lo que nos permite hacer en realidad ese tanque de homogeneización? Controlar el flujo de entrada a los procesos unitarios siguientes de tal manera que pueda realizar ajustes basados en un caudal constante. Por ejemplo, si mi dosis de antiespumante es de 1 ppm, puedo ajustar mi bomba dosificadora teniendo solo como variable el flujo de la bomba, y como constante el caudal de la planta, de esta manera puedo dosificar 1 gr de producto, en la bomba, por cada m3 de agua a tratar, que es fijo. Recuerde, a la naturaleza no le gustan los cambios bruscos, y si mantengo el caudal lo más constante posible, puedo ajustar mis parámetros de operación con base en una constante.

Segundo, tamizaje. ¿De qué me sirve tener un tanque y bombas que me mantengan el caudal uniforme si se tapan todo el tiempo? Esos tiempos de parada por mantenimiento solo hace que se acumule agua, se pierda tiempo y posiblemente tenga un pico de caudal a tratar. Un tamiz no solo evita estos taponamientos, también retiran sólidos gruesos que posiblemente contribuyen a aumentar el DQO y DBO. No tiene que ser necesariamente algo costoso, en muchas plantas una simple rejilla en los canales, o un tamiz estático cumplan su propósito, evitar taponamientos y retirar sólidos gruesos.

Tercero, pH. Si usted ha visto las curvas de pH, que relacionan los diferentes elementos químicos de una planta, sabe de lo que hablamos. Desde la más obvia, corrosión, hasta la precipitación de metales pesados. El pH determina la vida útil de sus equipos, desde tanques de concreto, pasando por bombas y estructuras en general. La eficiencia de los diferentes insumos de nuestra planta, desinfectantes, coagulantes, floculantes, antiespumantes, depende del pH. Por ejemplo, los floculantes catiónicos, usados en deshidratación, pierden eficiencia a medida que baja el pH. De igual manera, la generación de olores producto por ejemplo de H2S, depende del pH. Controlar el pH y los picos del mismo, puede evitarle un dolor de cabeza.  

Cuarto, grasas y aceites. Desde taponamientos por amalgamas de grasa, cabello, sólidos gruesos, hasta reducción de eficiencia en sistemas biológicos, la grasa es nuestra enemiga. Una vez retirada en forma libre en el pretratamiento a través de trampas de grasa, la parte emulsionada debe ser retirada antes de entrar en el sistema biológico. ¿Por qué? Porque crea una película que recubre los microorganismos impidiendo el proceso de metabolismo, les reduce hasta en un 70% su capacidad de alimentarse, respirar y reproducirse.  Plata botada a la atmósfera en forma de aire si usted tiene sistemas biológicos aerobios.

Quinto, satelización. ¿Ha oído hablar que una gota de hidrocarburo puede contaminar varios metros cúbicos de agua? Pues la satelización es simplemente evitar que esa gota caiga al afluente y tratar aparte la gota y por otro lado el afluente. Este tipo de situación se presenta mucho en operaciones puntuales en plantas de producción  cuando se hacen lavados, baches específicos de productos, derrames, etc. La solución, haga mini depuradoras que no requieran mucha inversión, que sean procesos unitarios específicos y se ahorrará tener el problemas como espuma, malos olores, muerte de bacterias, exceso de grasa, picos de caudal, todo el tiempo.

En conclusión, lo ideal es un tanque de homogeneización calculado con base en la producción de agua a través del tiempo que garantice un caudal constante las veinticuatro horas en los procesos que siguen, un tamizaje que retire sólidos gruesos que pueden taponar equipos y aportan DQO, un control de pH que mantenga en rango óptimo de eficiencia mis insumos y demás parámetros. Adicionalmente, un control de grasa tanto libre como emulsionada y una potencial satelización, pueden convertir mi planta en un ejemplo de eficiencia con poco dinero.

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