El mercado en general, ese grupo que reunía a consumidores actuales y potenciales en búsqueda de satisfacer una necesidad ha cambiado. De hecho, la propia definición de mercado ha cambiado, por que el mercado ha cambiado. Los clientes ya no buscan un producto que satisfaga su necesidad, ni un proveedor que se las brinde. Los clientes ahora se crean, en un viaje en el cual usted ya no es el héroe que brinda la solución, que el cliente  desea. Nuestro papel como proveedores es el un mentor que guía al verdadero protagonista de la historia en su objetivo, y, en ocasiones, él ya ha recorrido gran parte de ese camino sin usted.

Si usted tiene entre 20 y 30 años, sus nietos probablemente vivan en una situación de estrés hídrico toda su vida. Los datos más recientes de la ONU indican que para el 2030 más de la mitad de los países del mundo, muchos de ellos situados en África, tendrán carencia de agua debido a un aumento de casi 45% en la demanda. Dicho de otra manera, hará falta casi un 45% del agua necesaria para mantener las actividades humanas al ritmo que se ejecutan hoy en día.

El tratamiento de agua no implica solamente la transformación de los parámetros del agua cruda a valores de vertido dentro del rango permitido por la ley. El tratamiento también comprende el manejo del lodo generado, sus implicaciones legales, y los costos asociados a su transformación y disposición. Pero, ¿cómo mejorar la eficiencia del proceso de deshidratación?, ¿cómo cumplo con los parámetros de ley?, ¿cómo reduzco los costos y mejoro la eficiencia? La respuesta: el acondicionamiento de lodo.

Todos hemos estado en esa comprometida situación. El nivel de agua sube rápidamente ante la impotencia del operador que trata desesperadamente que el agua no se desborde. Si es una estación depuradora el problema es peor, las implicaciones son serias y comprometen la salud pública: malos olores, contaminación, labores de limpieza y en últimas, pérdida de confianza en nuestra labor como gestores del ciclo de agua.

¿Qué pasó? ¿demasiado caudal? ¿taponamiento de la bomba? ¿falló el sistema de control de nivel? ¿falla en el sistema de válvulas o la tubería? Todos hacen sus conjeturas, pero el culpable es solo uno, diseño deficiente.

Cuando se habla de caracterizar un agua residual, lo usual es realizar un análisis fisicoquímico, el cual dependerá del tipo de agua en estudio. Una primera consideración que surge es: ¿Cuál es el propósito para hacer la caracterización? A manera de ejemplo, entre otros, podría ser:
Medir impacto ambiental que tendría el agua y/o saber si cumple normas sobre vertimientos.
Identificar y cuantificar los contaminantes para propósitos de diseñar un sistema de tratamiento.
En el caso de tratamiento de aguas residuales industriales, conocer el impacto que tendrían sobre la calidad del efluente final los distintos afluentes de A.R. generados en los procesos de manufactura, y, de esta manera considerar una potencial segregación de corrientes.

No es fácil de admitirlo como latinoamericano, pero nuestra principal, y casi única, variable de selección de un producto o servicio relacionado con el agua es el precio. ¿Por qué?, porque vemos al tratamiento de agua, en especial residual o potable, como un gasto, ¿por qué?, porque en Latinoamérica tenemos agua en abundancia y pensamos que siempre contaremos con más y de la misma calidad, entonces, ¿por qué tendríamos que pagar o tratar algo que es gratis y abundante?

Las grasas y aceites constituyen uno de los contaminantes más fáciles de remover, aparentemente, y que al mismo tiempo tienen mayor impacto en la eficiencia de mi PTAR

Las G y A afectan negativamente la transferencia de oxígeno del medio al agua, y del agua a los microorganismos encargados de oxidar la materia orgánica, es decir el metabolismo, principalmente de las bacterias aerobias. Por otro lado, disminuyen la velocidad de sedimentación, reduciendo la densidad del sólido a separar. Finalmente, puede, aglomerado con otro tipo de sólidos como papel, cabello y toallas, generar taponamientos en las líneas de agua (fatbergs) con los costos de mantenimiento y parada asociados.}

Todos queremos que nuestro dinero satisfaga la mayor cantidad de necesidades en orden de prioridad, pero, lastimosamente, nuestros recursos son limitados y nuestras necesidades no. Ese juego de satisfacción de necesidades ilimitadas, con recursos limitados es lo que en últimas se llama economía, pero ¿realmente esas inversiones, por atractivas que parezcan, van a satisfacer, específicamente, y pasado el tiempo, la necesidad con la misma promesa de 3 B´s ?, o, por el contrario, ¿la búsqueda de una inversión económica resultará, a la larga, en un gasto mayor? ¿Se puede convertir la compra inteligente en un balde sin fondo?, y, hablando de baldes…