No es fácil de admitirlo como latinoamericano, pero nuestra principal, y casi única, variable de selección de un producto o servicio relacionado con el agua es el precio. ¿Por qué?, porque vemos al tratamiento de agua, en especial residual o potable, como un gasto, ¿por qué?, porque en Latinoamérica tenemos agua en abundancia y pensamos que siempre contaremos con más y de la misma calidad, entonces, ¿por qué tendríamos que pagar o tratar algo que es gratis y abundante?

Las plantas depuradoras, tanto de agua ordinaria como industrial, plantean desafíos inherentes a las características del agua a tratar. Sin embargo, existen parámetros comunes que, una vez controlados, nos permiten ajustar mejor las variables de cada proceso unitario específico a dichas características. A través de los años, hemos identificado 5 parámetros que pueden ser la diferencia entre lo que queremos y lo que tenemos.

Si usted tiene un DAF, clarificador primario o sistemas similares de separación sólido líquida, es posible que sepa de qué hablo. Un floculador es un equipo utilizado casi siempre como complemento en tratamiento primario, que, en principio, debe acelerar la dispersión de químicos y permitir un tiempo de reacción suficiente para que lleve a cabo su función de desestabilización de partículas y formación de flóculo para luego ser separado por diferencia de densidad del agua, ya sea por flotación o sedimentación (en algunos casos incluso filtración).